¡ALTO AL ODIO!

Por Rogelio Ríos Herrán


"Detengan el odio", pide en una campaña a nivel nacional en Estados Unidos el Consejo Nacional de La Raza, "expulsemos el odio del debate sobre inmigración" (www.wecanstopthehate.org/).


Mientras se sopesan en la Unión Americana las posibilidades de una reforma migratoria, lo que el Presidente electo Barack Obama debe reconocer de inmediato, en deferencia al voto hispano que lo favoreció, es la necesidad de usar toda su influencia para desactivar el clima de odio hacia el migrante y detener las redadas masivas de trabajadores indocumentados, entre los cuales la mayor parte son mexicanos.


Acto seguido, aprovechar el gran impulso electoral de la movilización hispana para impulsar de inmediato, incluso en medio de la presente crisis económica, una reforma migratoria integral que puede servir de factor de reactivación de la economía estadounidense.


El odio hacia el migrante en Estados Unidos, la criminalización de personas trabajadoras y pagadoras de impuestos, es nocivo para la cohesión de la sociedad norteamericana.


Azuzar ese odio por razones políticas desde órganos de gobierno o desde los partidos y organizaciones políticas por motivos de estrategia electoral ha sido una imprudencia mayúscula que abrió heridas profundas en el tejido social.


La separación de padres e hijos, el temor a la autoridad, la negación de derechos humanos esenciales y el desdén públicamente difundido hacia el migrante, no pasará seguramente desapercibido para la atención de Barack Obama, pero sobre todo, de Michelle, la futura primera dama, y su amplia experiencia de trabajo comunitario en Chicago, cerca de las necesidades y la vida cotidiana de las personas como directora de Public Allies en esa ciudad entre 1993 y 1996 (http://www.publicallies.org/).


Para la ONG Americas's Voice (http://www.americasvoiceonline.org/), el hecho de que aproximadamente 10 millones de hispanos hayan votado en 2008, comparado contra 7.6 millones que lo hicieron en 2004, es una muestra sin precedente de poder político y un mandato firme para la reforma migratoria integral que pasa por la legalización de los trabajadores indocumentados.


Barack Obama dijo en julio pasado ante el Consejo Nacional de La Raza (http://www.nclr.org/) que sería un Presidente que no se alejaría de algo tan importante como una reforma migratoria integral aunque fuera políticamente impopular.


Y fue explícito en su compromiso de que la reforma será "una máxima prioridad en mi primer año como Presidente, no sólo porque necesitamos asegurar nuestras fronteras y controlar a quien ingresa a nuestro país; no sólo porque debemos detener a los patrones que abusan de los trabajadores inmigrantes; sino porque tenemos que sacar definitivamente de las sombras a esos 12 millones de personas (indocumentadas)".


Por supuesto que la recuperación del desastre financiero en que se encuentra Estados Unidos es urgente como lo es también la reestructuración de su aparato de seguridad nacional, y que el momento político no es quizá propicio para impulsar una reforma migratoria.


Pero el agobio de las redadas es ya insostenible y la incertidumbre de vida de 12 millones de personas no puede continuar sin solución. La reforma migratoria es parte de la recuperación económica, no un obstáculo para ella.


Una ventana de oportunidad se abrió en el Congreso estadounidense para ello, pues de los 13 congresistas republicanos derrotados en la pasada elección, 10 de ellos eran miembros del Comité de Reforma Migratoria que examinaría una posible reforma migratoria, según la edición del 12 de noviembre de The Wall Street Journal Americas en EL NORTE.No hay tiempo qué perder.


El 8 de noviembre, cuatro días después de la elección, el trabajador migrante ecuatoriano Marcelo Lucero, de 37 años, fue asesinado a puñaladas en Long Island, Nueva York, por un grupo de adolescentes que salieron a la calle "en busca de algún hispano para golpearlo", según confesaron a la policía. Un crimen de odio más contra hispanos. Urge la reforma migratoria.


Publicado en El Norte (http://www.elnorte.com/) el 13 de noviembre de 2008.

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