Josefina en USA


POR ROGELIO RÍOS HERRÁN

Muy buena acción estratégica para su campaña electoral fue la que emprendió Josefina Vázquez Mota en su reciente gira a ciudades de Estados Unidos, al dirigirse a las comunidades de hispanos e inmigrantes en términos directos y sencillos: “Quiero ser la Presidenta de los migrantes”, les dijo el 22 de octubre en Chicago.

“Yo no podría explicar y querer una Presidencia de la República si no es también con ustedes. Son una de mis apuestas de amor y patria más importantes. Los conozco, no los he visto a distancia, y conozco también sus comunidades de origen”, agregó.

Con ello, y sumando la reciente gira de Andrés Manuel López Obrador a la Unión Americana, el factor de los migrantes mexicanos como elemento estratégico en la próxima campaña presidencial se empieza a posicionar en el lugar que merece, es decir, como una prioridad de los precandidatos a la Presidencia de la República.

Tanto en Washington, D.C., como en Nueva York y Chicago, Vázquez Mota reiteró su intención de incorporar a su gabinete presidencial a un migrante y con ello darle mayor peso político a la comunidad migratoria: “es tiempo de que el migrante tenga voz, de que tenga un poder real, y de que tenga garantizado el 100 por ciento de sus derechos políticos y sociales”.

Es una excelente propuesta que en la eventualidad de un tercer sexenio panista si el PAN logra retener la Presidencia de la República en 2012, vendría a darle un giro necesario y urgente al rol político del migrante no sólo en Estados Unidos, sino en México, su patria de origen que, sin embargo, no le da el lugar que se merece a quien constituye una de las principales fuentes de ingresos externos vía remesas.

Sólo me pregunto por qué no se implementó esa propuesta de un migrante al gabinete presidencial en los sexenios de Fox y Calderón, pero eso es harina del costal de las oportunidades perdidas. Por lo pronto, sobre la mesa de debates ha puesto Vázquez Mota un tema de lo más interesante que debería suscitar un debate de altura.

No olvidemos que al migrante mexicano en Estados Unidos y al hispano en general, le tocará vivir en 2012 la curiosa coincidencia de una elección presidencial a ambos lados de la frontera con todo lo que de promesa y oportunidad conlleva ese fenómeno para impulsar, por fin, la anhelada reforma migratoria integral.

Así que hay mucho trabajo político por hacer allende el bravo para los precandidatos mexicanos de todos los partidos contendientes, y para los cuales ha sido Josefina la que ha planteado un desafío interesante: ¿cómo ganar el voto migrante? Pero, sobre todo, ¿cómo convencer al migrante –venciendo su añejo escepticismo- de que el sistema político mexicano les tiene reservado un lugar acorde a su estatus e importancia para la vida pública mexicana?

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